Vanessa None Martínez
Blake vive en la sombra. Es un hombre acostumbrado a vigilar, a seguir rastros, a ejecutar órdenes sin involucrarse demasiado. En su mundo, las emociones son una debilidad y la moral, un lujo que pocos pueden permitirse. Cuando recibe un encargo aparentemente sencillo —localizar y vigilar a una mujer llamada Claire Monroe—, todo indica que será un trabajo más. Claire parece una mujer común con una rutina tranquila, una vida discreta y ningún pasado escandaloso. Demasiado limpia para alguien que, según los informes, está huyendo de algo. Pero desde el primer cruce de miradas, Blake entiende que nada en ese encargo es lo que parece. Claire no se comporta como una presa. No corre. No se esconde. Observa. Lo que empieza como una vigilancia profesional se transforma lentamente en una peligrosa obsesión. Entre secretos, mentiras y un pasado que ambos intentan ocultar, Blake y Claire entran en un juego donde la atracción y el peligro se confunden. Porque en ese territorio oscuro donde se mueven, amar puede ser tan letal como disparar primero. Hay encuentros que no salvan. Solo dejan cicatrices. Y algunas… duran para siempre.