Rosa Mª García Vázquez
El tiempo se estremece por los versos que llenan estas páginas, evocando la memoria, la fugacidad de la belleza y la inevitable erosión de los días, aunque la autora, con enorme sutileza, va arrojando luz por donde se apagan los días.Ese gris azulado que alarga las sombras es un viaje a través de las horas suspendidas, esas donde el día se dobla y a veces se estira hasta casi alcanzar el tamaño de los sueños.En este poemario, el tiempo no se mide en minutos, sino en la claridad que queda después de las ausencias, que cobran cuerpo con la memoria.En este territorio de luces, los versos se convierten en la sombra donde el pasado y el presente se difuminan, eternizándose como el eco de un tictac.Nos hallamos ante una obra visual y profundamente evocadora, ideal para quienes buscan en la poesía un refugio donde el reloj, por un instante, deja de herirnos con su persistencia.